Ciencia que estudia los comportamientos del ser humano y los califica de buenos y malos. Si entendemos a las organizaciones como un conjunto de personas, se nos antoja la ética, como de capital importancia para las empresas, sobre todo si nos damos cuenta que esta ciencia repercute directamente sobre la rentabilidad de las empresas y no sólo a largo plazo, si no de forma inmediata. El engaño, las mentiras o verdades a medias, desconsideración al individuo y otras prácticas son claros ejemplos de falta de ética, y estás se producen no porque se desconozca como actuar éticamente, si no porque no se pone en práctica (Knowing-Doing Gap). La praxis en cuestiones de ética es lo que le da significado a la ética. Además como decía Abraham Lincoln: “es fácil engañar a uno siempre, a todos alguna vez, pero no a todos indefinidamente”.
Hoy en día, las empresas de nuestro país y fuera de él, utilizan la ética como un medio para mejorar la marca, por lo tanto nos encontramos con mucho continente para tan poco contenido. Y esto aunque en cierta medida es cierto, mejora nuestra marca, es quedarnos a medias, ya que si realmente existe un compromiso con la ética, además de garantizarnos la viabilidad de nuestro proyecto, que no es poco, es una conducta que ejemplariza, aspecto fundamental si a la ética nos referimos y genera confianza, entre los demás, entre los que se encuentran los clientes o posibles clientes.
Por otro lado como decía el grupo cómico catalán Les Luthiers: “Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria”, esto unido a lo complejo de determinar en muchas de las ocasiones si un comportamiento es ético o no, relativiza mucho su definición y por lo tanto nos quita el derecho a juzgar a otros, por lo que quizás también nosotros hubiéramos hecho.
Las empresas preferidas para los empleados son a medio plazo las preferidas por los clientes, por los accionistas y por la sociedad en su conjunto.
Juan Carlos Cubeiro Villar