La morosidad se ha convertido en un grave perjuicio para nuestras organizaciones dado el volumen que los impagos han alcanzado y sus graves consecuencias que para estas suponen, ya no sólo por el dinero que se ha dejado de ganar si no por los costes que supone el intento de cobrar estas facturas impagadas. Todo ello debiendo tener en cuenta el desconocimiento por parte de la práctica totalidad de los proveedores en cómo ha de gestionarse correctamente la morosidad.
Por ello la gestión del cobro y la morosidad ha de ser tratado como un elemento de capital importancia que debiera estar incluida en la estrategia de la empresas. Concediéndole la importancia necesaria, cuidando aspectos tan importantes como la comunicación o la definición de los procesos y objetivos, con sus correspondiente indicadores para su control y seguimiento o la necesaria caracterización de los morosos para una mejor gestión de estos.
Desde Lawell , entendemos, que es imprescindible un enfoque diferente, habida cuenta la cultura española que nada tiene que ver con la de resto de paÃses, donde el proveedor se siente culpable y el moroso ofendido, teniendo en cuenta la cada vez mayor profesionalización de los morosos. Es necesario aportar a la gestión de la morosidad, términos cómo innovación o tecnologÃa. Es necesario generar una comunidad alrededor de las buenas prácticas y la necesidad de marginar a los morosos, imposibilitando en la medida que sea posible a otras empresas.
Desde la aepcm creemos que es fundamental la caracterización del moroso, es decir, no actuar siempre de la misma manera, hay que adaptar las acciones a llevar a cabo teniendo en cuenta al menos tres variables: la tipologÃa del moroso, en que estado se encuentra la reclamación y la cuantÃa.
